Dulce

Galletas de arándanos rojos y chocolate blanco

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Otra receta más de galletas… y es que en La Dulceneta nos gustan tanto las galletas que no nos cansamos de hornearlas. Son muy fáciles de hacer, muy vistosas y lo mejor de todo es que están buenísimas.

Vamos a hacer unas riquísimas galletas de arándanos rojos  y chocolate blanco. En una entrada anterior ya hicimos unas galletas similares, de albaricoque y chocolate blanco.  Y es que las galletas admiten una infinidad de ingredientes. A partir de una receta básica podemos obtener una variedad casi infinita de galletas distintas simplemente añadiendo y combinando diferentes ingredientes.

La fruta que hemos elegido en esta ocasión son los arándanos rojos. Los arándanos son unas bayas de un arbusto pequeño de color blanco que se vuelven rojas al madurar. Se produce en grandes cantidades en Estados Unidos y en Canadá además de otros países como Chile, Argentina…

En Estados Unidos y en Canadá es una fruto muy consumido y se usa en multitud de preparaciones dulces: tartas o piesen zumos, en compotas, mermeladas y jaleas, etc. Los zumos de arándanos rojos son muy conocidos en todo el mundo gracias al poder antioxidante de estas bayas, ya que tienen un gran contenido en polifenoles, sustancias muy beneficiosas para los sistema cardiovascular e inmunológico.

Para elaborar las galletas hemos elegido arándanos rojos desecados ya que los frescos además de ser un poco ácidos, puede que no siempre los encontréis en el mercado o frutería. Los arándanos desecados están disponibles en la mayoría de supermercados y grandes superficies y son fáciles de conseguir.

Vamos a hornear estas estupendas galletas. Necesitaremos los siguientes ingredientes que os contamos a continuación.

Ingredientes

  • 1 huevo
  • 125 g de mantequilla sin sal punto pomada
  • 130g de azúcar
  • 280 g de harina normal
  • una pizca de sal
  • 1/2 cucharadita de levadura
  • 1 cucharadita de esencia de frutos rojos o de vainilla
  • 100 g de arándanos rojos desecados
  • 100 g de chips o pepitas de chocolate blanco
  • chocolate blanco para fundir o candy melts para decorar (opcional)

Elaboración

Sobre una bandeja de horno colocamos un papel de cocina o una lámina de hornear tipo SilpatEl Silpat es una lámina hecha de silicona apta para uso alimenticio y se emplea para evitar que las masas se peguen a la bandeja. Si no lo conocías, os dejo un enlace a Directo al paladar donde os cuentan un poco que es esto del Silpat.

En un cuenco ponemos agua caliente y remojamos en ella los arándanos. También podemos hacerlo con una infusión de frutos rojos o frutas del bosque para realzar su sabor. Cuando se hayan hidratado durante unos 15 o 20 minutos, los escurrimos y secamos con un paño o papel de cocina. Reservamos.

Con unas varillas manuales o eléctricas batimos la mantequilla punto pomada en un recipiente amplio hasta que esté lisa y tersa. Es importante este paso y batir la mantequilla a conciencia. Ha de quedar como una crema.

A continuación añadimos el azúcar y batimos de nuevo hasta que quede bien incorporado en la mezcla.

Añadimos el huevo y batimos hasta que quede mezclado por completo.

Incorporamos la esencia elegida. La esencia que he usado en esta receta es de frutos rojos, que le va fenomenal a los arándanos pero si no tenéis la esencia de vainilla es un buen sustituto. Incluso podéis prescindir de cualquier esencia si no disponéis en ese momento. Van a salir igual de buenas.

En un recipiente mezclamos los arándanos rojos hidratados y las pepitas de chocolate blanco. De esta manera quedarán mejor repartidas en la mezcla.

Incorporamos los arándanos y el chocolate y mezclamos. Podemos hacerlo con una espátula o con una cuchara grande.

A la harina le incorporamos la sal y la levadura y mezclamos.

Por último añadimos la harina con levadura y sal a la mezcla anterior en dos o tres tandas mezclando con una espátula o con las manos bien limpias.

Formamos una bola sin que queden grumos ni pegotes de harina. Ya tenemos la masa casi lista.

Sobre una superficie limpia y enharinada ligeramente formamos un cilindro con nuestra masa de galletas y lo envolvemos en plástico de cocina enrollándolo como si fuera un caramelo.

Guardamos unos 10 o 15 minutos en el frigorífico para que la masa se asiente un poco y quede firme. Si la dejamos a temperatura ambiente, puede que nos quede muy blanda para manejarla luego a la hora de formar las galletas.

Cuando esté la masa enfriada, la sacamos del frigorífico. Desenvolvemos el rollo de masa y formamos bolas del tamaño de una pelota de pin-pon más o menos. No hagáis las bolas muy grandes porque luego nos van a quedar unas galletas enormes. Cuando tengamos la bolita hecha la aplastamos ligeramente y la colocamos sobre una bandeja de horno.  Hacer igual con toda la masa.

También podemos estirar la masa sobre una superficie enharinada y con un cortapastas circular cortar nuestras galletas. Yo suelo usar cortapastas circulares de 5-7 cm de diámetro. De esta manera quedan todas las galletas más uniformes y más o menos del mismo tamaño.  Con un poco más de medio centímetro de grosor es suficiente.

Al colocarlar en la bandeja os aconsejo dejar separación entre las galletas, ya que en el horno aumentan ligeramente de tamaño. Si las colocamos muy juntas puede que se nos peguen unas a otras en el horno y al final consigamos una mega galleta.

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Horno

Horno precalentado a 180 ºC. Colocamos la bandeja en posición media-baja y horneamos durante 12-15 minutos. Es importante estar atentos al horno y no descuidar las galletas ya que el tiempo es un poco orientativo.

Las galletas han de estar blanditas cuando las saquemos del horno. Al enfriarse, poco a poco se irán endureciendo y tomando consistencia de galleta.

Sacamos la bandeja del horno y la colocamos sobre una rejilla. Cuando las galletas se hayan enfriado un poco y estén manejables, las colocamos sobre la rejilla y dejamos que se enfríen por completo. Si las dejamos enfriar sobre un plato o bandeja, el calor que desprenden las galletas hace que aparezca humedad que se deposita en el plato y puede reblandecer y estropear nuestras galletas. Por eso es necesaria la rejilla, para que el calor se disipe sin dificultad y no tengamos problemas de humedad.

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Una vez frías ya están listas para comer y disfrutar de una buena merienda.

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También podemos decorarlas con un poco de chocolate blanco fundido. Eso lo dejo a vuestro gusto. Yo las he decorado con chocolate blanco con ayuda de un biberón y una boquilla fina. También podéis hacerlo con una cucharilla de forma un poco más desordenada.

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Espero que os haya gustado. Hasta la próxima.

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2 Comments

  • Avatar
    Reply
    OLGA
    mayo 8, 2015 at 6:29 pm

    Es que tienen que estar riquísimas hmmm .gracias por compartir tan rica receta.Besos

    • ladulceneta
      Reply
      ladulceneta
      mayo 11, 2015 at 10:00 pm

      Gracias por tu comentario Olga. Espero que te animes y pruebes a hacer alguna de nuestras recetas. Si tienes alguna duda, pregúntame. ¡¡Nos vemos!!

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