Dulce

Tarta de queso ligera como una pluma

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Hoy vamos a preparar una tarta de queso que seguro os va a encantar. La receta que vamos a hacer hoy es una tarta de queso tipo NY cheese cake pero mucho más ligera y esponjosa. Como en todas  las tartas de queso estilo neoyorquino, tenemos una base de galleta, la crema de queso fresco y una cobertura de confitura de fresa, frambuesa o arándanos.

Generalmente, la mayoría de estas tartas son bastante compactas y la capa de queso es densa y contundente. Pero en nuestro caso vamos a hornear un cheese cake superligero, delicado y que se deshace en la boca nada más probarlo.

La mayoría de las tartas de queso usan queso crema tipo Philadelphia. Este tipo de queso es bastante graso y cremoso, lo que aporta a la tarta esa contundencia de la que hablábamos al comienzo de la receta.

Si queréis saber algo más acerca de las tartas de queso os recomiendo que leáis esta entrada de Directo al Paladar. En este blog encontraréis recetas muy variadas y entradas muy interesantes que os recomiendo que visitéis. En esta entrada os habla del origen de la tarta de queso y de cómo se creó el queso crema Philadelphia por error, como sucede en muchas ocasiones con infinidad de cosas. No hay nada como experimentar para llegar a encontrar cosas que ni nos habíamos imaginado.

En esta ocasión en lugar de usar queso en crema vamos a utilizar queso quark. El queso quark es un queso batido, de textura untuosa y blanca, de aroma fresco y sabor ligeramente ácido. Se elabora con leche de vaca y tiene un contenido medio de calorías. Unos 100g de queso quark aportan unas 110 calorías, es decir como un yogur cremoso. Es muy similar al requesón, de manera que si no encontráis queso quark podéis utilizar requesón para hacer la tarta.

Para hacer esta deliciosa tarta de queso necesitaremos un molde desmontable de unos 22cm de diámetro.

¡Manos a la obra!

Ingredientes

  • 500g de queso tipo quark
  • 4 huevos
  • 60g de harina
  • 160g de azúcar (para los muy golosos 180g)
  • 1 tsp de esencia de limón o de vainilla o ralladura de limón
  • 180g de galletas
  • 100g de mantequilla
  • Especias al gusto: canela, nuez moscada, jengibre…
  • Sal
  • Mermelada o confitura al gusto, en este caso mermelada de arándanos

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Elaboración

Precalentar el horno a 160ºC.

Preparación de la base de galletas

Calentamos la mantequilla en el microondas hasta que esta se derrita. Cuidado con calentarla demasiado, sólo lo suficiente para que se derrita.

Machacamos las galletas en un robot de cocina o de forma manual con un mortero o un tenedor. También podemos meter las galletas dentro de una bolsa de plástico para congelar alimentos y machacarlas con ayuda de un rodillo de cocina. De esta manera no ensuciaremos mucho la cocina y de una vez podemos machacar todas las galletas.

No me gusta que las galletas queden hechas polvo. Prefiero que queden trozos irregulares. Luego queda más rico en la tarta encontrar algún que otro trozo grande y crujiente.

Otra idea es hacer una base de pasta quebrada en lugar de usar galletas. Para la receta de pasta quebrada podéis entrar en nuestra sección de masas.

Añadimos unas cucharadita de nuez moscada, canela y jengibre a las galletas molidas. Yo añado estas especias porque me gustan mucho pero lo dejo a vuestra elección: solo canela, solo jengibre, sin especias…

Mezclamos las galletas machacadas y especiadas con la mantequilla derretida y removemos con una cuchara hasta que quede bien integrada.

Colocamos sobre la base del molde y alisamos todo lo que podamos la superficie con el dorso de una cuchara.

Enfriamos en el frigorífico para que la base quede firme antes de hornear.

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Preparación de la mezcla de queso

En primer lugar separamos las claras de las yemas. En un bol amplio montamos las claras a punto de nieve con la mitad del azúcar que vamos a usar en la receta. Añadimos también una pizca de sal. A la hora de separar las claras es muy importante que no caiga nada de las yemas para que las primeras monten bien.

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Una vez montadas las claras las guardamos en el frigorífico y las reservamos. Las claras van a ser las responsables de la ligereza y esponjosidad de esta tarta. Podemos hacer esta receta sin montar las claras, mezclando los huevos enteros con el queso pero el resultado no va a ser el mismo. Nunca conseguiremos que quede esponjoso haciéndolo así. Quedará muy rica de sabor pero de textura no.

A continuación en un cuenco amplio batimos el queso quark de forma manual con unas varillas o con un robot de cocina a baja velocidad. Cuando esté bien batido añadimos las yemas, el azúcar y la esencia elegida o la ralladura de limón. Tamizamos la harina e incorporamos a la mezcla. Batimos hasta que todos los ingredientes queden bien mezclados.

Incorporamos las claras montadas a la mezcla de queso. Este paso hemos de hacerlo despacio y sin remover con las varillas como locos. Con una espátula y con movimientos envolventes mezclamos las claras. Es muy importante este paso ya que si no mezclamos con delicadeza, el aire que hemos incorporado a las claras se escapará y la mezcla perderá ligereza.

Una vez que tengamos la masa bien mezclada la colocamos con cuidado en el molde con la base de galletas. Alisamos la superficie con una espátula.

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Horno

Introducimos la tarta en el horno a 150-160ºC durante 45-50 min sin ventilador, con calor arriba y abajo. La superficie de la tarta ha de quedar de color dorado, sin quemarse. Si vemos que durante el horneado la superficie se dora demasiado podemos cubrirla con un trozo de papel de aluminio. En este caso podemos abrir el horno, no como en el caso de los bizcochos pero no es muy recomendable andar abriendo y cerrando la puerta del horno. Perderemos mucho calor y la temperatura cambiará mucho. Os recomiendo no abrir el horno si no es estrictamente necesario.

Al hornear la tarta veréis que sube un poco de volumen. Cuando la saquéis del horno tenderá a bajar. No os preocupéis, es lo normal.

Dejamos enfriar la tarta sobre una rejilla. No desmoldar hasta que no esté fría. Cuando esté fría del todo desmoldar con cuidado ayudándonos de una espátula.

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Preparación de la cobertura

Esta tarta ya está buenísima tal y como sale del horno pero para que esté increíble vamos a hacerle una cobertura que además nos dará una nota de color muy decorativa.

En este caso hemos elegido mermelada de arándanos. Podéis usar mermeladas y confituras del sabor que más os guste, frambuesa, fresa, frutas del bosque, limón…

Para hacer la cobertura necesitaremos tres buenas cucharadas de nuestra mermelada favorita y un par de cucharadas de agua. Lo colocamos en un cuenco y lo calentamos en el microondas 15-20 s, lo suficiente para hacer que la mermelada se aligere un poco. Mezclamos bien con una cuchara y colocamos sobre la superficie de la tarta, repartiendo de manera uniforme. Es suficiente con una capa fina de mermelada. No os paséis con la cantidad ni con el agua. Si añadís mucho agua la cobertura quedará muy ligera y no cubrirá bien la superficie de la tarta.

Si no queréis hacer una cobertura de mermelada podéis espolvorear un poco de azúcar glasé sobre la superficie o incluso un poco de chocolate en polvo.

Espero que os haya gustado. Hasta la próxima.

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