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En La Dulceneta teníamos pendiente inaugurar la sección de pan pero creo que con esta receta de hoy podemos darla por estrenada. La receta de hoy es una focaccia de romero y aceitunas negras que va a hacer las delicias de los amantes del pan.

La focaccia es un tipo de pan plan plano típico de la cocina italiana. La palabra focaccia proviene de focacha que en castellano significa hogaza y que generalmente se prepara con algún tipo de hierba aromática además de aceite de oliva.

La preparación es bastante sencilla y lo único a tener en cuenta son los tiempos de levado de la masa. En primer lugar la masa tiene que  fermentar hasta doblar su tamaño y después de darle forma a la masa hemos de esperar al menos 45 minutos para que se produzca el segundo levado.

Los ingredientes son muy sencillos y todos los tenemos en nuestra despensa sin lugar a dudas. Además, la focaccia se puede preparar la noche anterior como otras muchas masas y elaboraciones. Dejamos que el proceso de levado de la masa se produzca en el frigorífico durante toda la noche y al día siguiente podemos hornear la focaccia y tener pan recién hecho para todo el día.

¿Os apetece preparar esta deliciosa focaccia de romero y aceitunas negras? Vamos con la receta.

Ingredientes

  • 450 g de harina fuerza
  • 1 sobre de levadura de panadero seca
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 240 ml de agua tibia más otras 4 cucharadas
  • Una pizca de azúcar
  • Una cucharadita de sal
  • Romero fresco al gusto
  • 15-18 aceitunas negras deshuesadas (si quieres puedes añadir más aceitunas si te apetece)
  • Sal gruesa en escamas

Elaboración

En primer lugar vamos con la levadura. En un cuenco pequeño disolvemos la levadura seca de panadero en cuatro cucharadas de agua tibia. Añadimos una pizca de azúcar, como media cucharadita. Removemos hasta que se disuelvan la levadura y el azúcar y dejamos reposar diez minutos. Reservamos.

Picamos las aceitunas deshuesadas en trozos pequeños. Hacemos lo mismo con el romero. Lo ideal es usar romero fresco pero si no tenemos a mano siempre podemos usar romero seco. A mí me gusta usar hierbas aromáticas frescas. Si tenéis una terraza o un pequeño balcón podéis tener unas macetas con algunas hierbas aromáticas como albahaca, romero, perejil, cilantro, cebollino… Son plantas que requieren poca dedicación y que necesitan pocos cuidados. Si tenéis estas plantas para emplearlas luego en la cocina no uséis ni fertilizantes, ni insecticidas ni nada parecido y lavadlas muy bien cuando las uséis en alguna receta.

Reservamos algunos ramilletes pequeños de romero para colocar luego por encima de la focaccia.

En un recipiente amplio colocamos la harina y hacemos un volcán dejando un hueco en el centro. Añadimos las aceitunas y el romero picado, una cucharadita de sal, el aceite de oliva, el agua tibia y la levadura disuelta que teníamos reservada. Con una espátula o con la mano mezclamos los ingredientes hasta formar una masa bastante pegajosa. Evitad la tentación de añadir más harina. La masa tiene que quedar así de pegajosa.

En una superficie limpia y enharinada volcamos la masa pegajosa y amasamos durante 5-8 minutos. Poco a poco la masa adquirirá una consistencia más firme y menos pegajosa. Cuando la masa no se nos pegue a los dedos hacemos una bola y la colocamos dentro de un recipiente que previamente habremos aceitado para evitar que posteriormente la masa se nos quede pegada.

Tapamos con un trapo limpio o con un film de cocina. La colocamos en un lugar cálido y dejamos que fermente un par de horas o hasta que la masa haya duplicado su tamaño.

Pasado el tiempo del primer levado sacamos la masa del recipiente y la golpeamos con la palma de la mano suavemente para expulsar el aire atrapado. Formamos una torta de un par de centímetros de espesor y la tapamos con un paño. Dejamos reposar cinco minutos.

La focaccia podemos hacerla en porciones individuales o en una única ración. Yo me he decantado por esta última opción. He hecho una única focaccia en una bandeja grande.

Necesitamos una bandeja de 2-3 centrímetros de alto y unos 25×35 cm. La pintamos con aceite para que la focaccia no se nos  pegue al hornearla.

Colocamos la masa en la bandeja y la estiramos un poco hasta cubrir por completo la bandeja. Cubrimos con un paño limpio y dejamos que la masa fermente por lo menos 45 minutos, si es una hora, mejor. Este es el segundo levado de la masa.

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Pasado este tiempo, la foccacia  está preparada para ir al horno, pero antes vamos a decorarla un poco.

Con los nudillos o con un dedo hacemos unos hoyuelos en la masa. Colocamos una ramita de romero en cada uno de ellos y añadimos un fino chorro de aceite de oliva por toda la superficie de la focaccia. Por último espolvoreamos unas escamas de sal gruesa.

¡Al horno!

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Horno

Con el horno previamente precalentado a 200 ºC introducimos la bandeja con la masa y dejamos que se cocine hasta que la superficie esté dorada. Dependiendo de cada horno entre 12 y 18 minutos aproximadamente.

Cuando la focaccia esté dorada, la sacamos del horno y dejamos que se enfríe un poco sobre una rejilla.

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Esta focaccia es un pan excelente para acompañar a una ensalada de tomate, mozzarella fresca y albahaca con un buen aceite de oliva virgen extra. La textura de esta focaccia es tierna y muy jugosa, con un intenso sabor a romero.

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Nos durará un par de días tierna pero está tan buena que dudo mucho que llegue al día siguiente. No van a dejar ni una miga en casa.

En esta receta podéis variar los ingredientes, usad aceitunas verdes, cambiad de hierba aromática, en lugar de romero se puede usar salvia, orégano, albahaca… ¡Imaginación al poder!

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Espero que os haya gustado y hasta la próxima receta.